El arte de como alternar música de siglos pasados con estas horribles canciones.
Espectáculo literario-musical.Pongamos a trabajar a nuestra
imaginación (la loca de la casa).
Supongamos que ya estamos
en el galpón, centro cultural o
esos distinguidos ámbitos que
la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires destina para la kultura.
Sigamos suponiendo que ya
entraron los músicos, que ya
fueron presentados en riguroso
desorden alfabético, y que el
público, como nos los conoce,
ya los aplaudió. Un presentador
con voz de hombre nos dice:
Alégrese la morisca
guitarra junto al laúd,
el vicio de la flauta
para la música es virtud.
Quien maneja la traversa
con pipe no desafina
y no hay que estudiar solfeo
para cantar con Dolina.
Los músicos atacan, pero de manera prudente y precisa el Primer movimiento (Allegro) del Concierto Nº 5 (dur für Oboen, Streicher un Basso continuo) de Tomaso Albinoni. Luego de unos tímidos aplausos, el presentador con la misma voz anterior lee la primera de las siniestras, pero católicas canciones.
Nota: Míros, acentuar la i; este peligroso nombre es una palabra grave y como tal no debe ser pronunciado de otra manera.
LA CANCIÓN DE MIROS BASTARDO
Hijo de dama y Obispo
por descuido, no por broma;
-Monseñor fue Cardenal
y Pontífice de Roma.-
Para pagar el pecado
se compraron indulgencias.
Al apagarse el rumor
subió la beneficencia.
Al pequeño abandonado
lo envolvieron con talento
y el regalo fue a parar
a las puertas de un convento.
Fue el mejor monaguillo
sacudiendo el incensario.
Por vocación de familia,
entró solo al seminario.
En líos de velo y falda
el diácono se enredó
y harto del onanismo
el negro hábito dejó.
Al salir del monasterio
le soplaron el arcano;
guardias suizos lo sacaron
carpiendo del Vaticano.

Se supone que el público aplaude con moderación, entonces, una soprano canta Thy hand, Belinda, darkness shades me...Como la soprano es realmente muy buena, los aplausos también los recibe el presentador que nos cuenta lo que hemos escuchado, un aria que forma parte de Los Lamentos de Dido de Henry Purcell.Tras cartón, regresan los músicos a interpretar algo más de Albinoni y el presentador nos avisa que vamos a escuchar el 1º Movimiento (Allegro) del Concierto Nº 12 de Albinoni con los mismos instrumentos (Oboe, Streicher und Basso continuo). Acto seguido, se da lectura a la siguiente canción no menos terrible que la anterior:
LA CANCIÓN DE MIROS TEMPLARIO
Con un pariente cruzado
se acercó al Santo Calvario.
En el templo de Salomón
Miros se vuelve Templario.
Sin ascos y sin temores
anotados en su foja,
consiguió la capa blanca
bordada con la cruz roja.

Junto a clérigos soldados
y laicos por el camino,
organizan el negocio:
proteger al peregrino.
Fueron fiestas y riquezas
el final de los Templarios.
Felipe IV, el hermoso,
los borró del diccionario.
El quinto Papa Clemente
con cárcel y sufrimiento
les arrancó hasta la uñas
según normas del tormento.
Miros lleva en el pecho
la Cruz de sus pasiones;
no venderá sus reliquias,
lo sostienen los Masones.
Entra la soprano y el presentador anuncia que interpretará un aria de la ópera Orfeo y Euridice de Gluck,del Primer Acto, "Gli sguardi trattieni"; luego de los amables aplausos, el presentador lee la siguiente canción,

LA CANCIÓN DE MIROS MÚSICO SAJON
Por necesidad del coro
en un convento de hermanos,
Miros queda en capilla
con los cantos gregorianos.
Al huir de las sotanas
con su oído musical,
por motivos amorosos
se dedica al madrigal.
Cinco años de ejercicios
estudiando hasta dormido,
un laúd ya se le muere
porque el violín ha nacido.
Se dedica al clavicémbalo
para tocar en la corte,
pero otra vez llega tarde
ha nacido el pianoforte.
El suicida va a una misa
en busca de Extremaunción
y, desde el órgano, Bach
lo regresa a su pasión.
Cuando el órgano domina
lo buscan para la guerra.
Afinando su equipaje
ejecuta la frontera.
LA CANCIÓN DE MIROS HEREJE
Aquel doctor Maquiavelo
con sus recetas lo engaña
y se va de prestamista
a los jardines de España.

Intrigan al hostelero
un libro y tanto entusiasmo;
cuando revisa descubre
la artillería de Erasmo.
Cristiano viejo delata
con la prueba consumada,
lleva el cuerpo del delito
a manos de un Torquemada.
Desayuna bajo arresto,
luego almuerza encarcelado;
merienda con la sentencia
que digiere condenado.
¿Por qué no dejé en Flandes
lo que aquí es tan mal sano?
la blasfemia se titula:
“La guía del Buen Cristiano”.
El arrepentido hace
lo que el tribunal espera:
que el libro vaya por él
y lo quemen en la hoguera.


LA CANCIÓN DE MIROS CORSARIO
Aprende en Inglaterra
el oficio de asaltar;
todo anglicano sostiene
su derecho a trabajar.
En el mar está el trabajo
de los súbditos ingleses:
apoderarse de barcos
hispanos y portugueses.
Hawkins, Drake, Raleigh y Gilbert
con empeño laboral,
fundaron la conocida
revolución industrial.
Trabajando en el Caribe
Miros implora de veras
que el Señor le acerque naves
marfil, esclavos y cera.
Con perlas y turquesas
la devoción no le falla.
Agradece en un lenguaje
tan soez como canalla.
Le aumenta Su Majestad
patentes y honorarios.
En Londres Miros responde
con un gremio de corsarios.
LA CANCIÓN DE MIROS VIDENTE
En velero al continente
no conoce su destino
y en el puerto de Lisboa

se nos declara adivino.
Instalado en un hotel
en un barrio bien decente,
con el Tarot de Marsella
hace feliz a la gente.
Cómplices y celestinas
hilan y tejen sus tramas.
Las doncellas pasan gratis,
las que pagan son sus amas.
Nuestra vida ya está hecha
con espinas y con rosas,
pues a todo ser humano
le pasan las mismas cosas.
Miros leyendo las cartas
va diciendo novedades.
Todos los incautos tienen
más mentiras que verdades.
No le falta el estafado
que lo busca y lo reclama.
En la noche del puñal
lo salva una ventana.
LA CANCIÓN DE MIROS POLÍTICO
Culpable buscan los galos
porque han gastado a destajo.

Luis XV y la Pompadour
A Miros le dan trabajo.
Para rescatar a Francia
deberá acortar camino
y ser peor que Richelieu
y mejor que Mazarino.
¿Dejar a Voltaire sin letra,
sin la lengua a Mirabeau,
a Montesquieu sin oídos
y sin los ojos a Rosseau?
Miros no es financista
sólo tiene un plan en mente,
con Francia en bancarrota
Miros negocia su muerte.
Empiezan en Notre Dame
con un réquiem imponente.
El responso lo recibe
otro muerto indiferente.
Miros rezando de cerca
con el hábito de Asís,
al fin llega a su entierro
en un panteón de París.
LA CANCIÓN DE MIROS ARTISTA
Si Venecia fue su cuna

y no perdimos su pista,
con algo entre las manos
tenemos a Miros artista.
Pintor también su padrino,
de Tiziano fue un eco,
menos grueso que Robusti,
menos lánguido que el Greco.
Rafael y Miguel Ángel
eran cercanos espejos,
el que pintase madonas
mejor que pintara lejos.
Miros no tuvo la tinta
para ser un Tintoretto,
y si pintaba canales
tampoco era Canaletto.
Entonces abre una escuela
de luz y colorido;
a un alumno le vende
un estilo y apellido.
A una góndola se sube
de turista disfrazado.
El otro siguió pintando
en busca de lo gastado.
LA CANCIÓN DE MIROS BARBERO
Al llegar a la Dalmacia
con su navaja de acero,
un magistral afilado
le dio fama de barbero.

Miros toma con audacia
el trabajo como escuela,
bien arregla unos bigotes
como bien saca una muela.
En un sillón giratorio
van girando sus inventos;
como fígaro prepara
toda clase de fomentos.
Sabe curar con astucia
canas, caspa y la calvicie;
el que va por más cabellos:
cataplasmas y molicie.
Tijeras cortan y cantan,
navajas y cirugías.
Con vasos hace ventosas;
con sanguijuelas, sangrías.
Apéndices no son barbas,
luego opera con la daga.
A veces por mala suerte
más de un muerto no le paga.
LA CANCIÓN DE MIRUS ERMITAÑO
Miros si es vagabundo
es que se ha vuelto misántropo

y si le crece la barba
no es por que sea filántropo.
Ya viejo sienta cabeza
y no la sienta de adorno:
tiene tiempo de meditar
en el eterno retorno:
“La vida no se estudia
y es la ciencia de la tierra;
estudiando a las mujeres
se evitarían las guerras.”
El creyó en la Patria,
lo ilusionaron las leyes,
creyó en los ministros,
y también creyó en los Reyes.
Ya sus vísceras con hambre
no quieren filosofía;
no se llenan con el laúd
y menos con poesía.
Miros ya no quiere libros
y tampoco quiere ropa;
acaso sería feliz
con un buen plato de sopa.
............................................
Miros ya está de vuelta
fantasma y verdadero;
esta vez trae tarjeta
de poeta y cocinero.
